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Miedo y asco en el cine noviembre 13, 2006

Posted by saulon in Cine.
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Una amigüita mia cumplía años y para demostrar su cariño nos invitó a ver Saw III. Se ve que mi amigüita nos quiere mucho, sí, porque no hay en cartelera película más bonita para demostrarlo (serás…!!!! xD)

SAW III (2006)
Dirigida por: Darren Lynn Bousman

Hace unos meses otro de mis sádicos amigos (sois muy majos y os quiero mucho pero qué manera de hacerme sufrir) nos invitó a su casa para ofrecernos una sesión de buen cine en su nueva pantalla panorámica, se equivocó y nos puso Saw, la primera parte de esta saga que alcanza cotas antes no conocidas en angustia, asco y sobre todo, sensación de dolor físico. El tema era sencillo (tampoco le vamos a pedir peras al olmo), un chicópata le da por hacer jueguecitos con sus víctimas, el malo en cuestión, claro está, tiene una muy alta moral y a cada uno que descuartiza con sus maquinitas es por un honroso motivo (fue cómplice de algun acto negativo, como por ejemplo no recoger la mesa o escupir por la calle)

Las trampas son curiosas, eso sí. Se supone que la víctima debe superar algun tipo de prueba para salir con vida y ganar el juego. El problema es cuando el malo no da opciones de vencer y claro, eso es trampa, pero bueno, es el malo. No volváis a pedirle peras al olmo. Una de las trampas para todos los públicos era una buena mujer que estaba colgada de una extraña máquina que tenía incrustada en el pecho. Frente a ella había un frasco lleno de ácido con una llave que sirve para liberarla… si consigue la llave y se libera antes de que acabe el tiempo, vive, si se acaba el tiempo, los aparatos que tiene enganchados al pecho se abrirán de golpe y quedará como un cerdito en un matadero, abierta y lista para la matanza del pueblo. No diré qué pasa cuando la máquina se abre… ups, perdón.

En fin, la “historia” de la tercera parte es muy simple y paso de contarla aquí, la gracia supuesta de la película está simplemente en esas torturas, en ver cual es más animal y sangrienta y en cual vomitas más. Realmente a mi ni me dio miedo ni me dio asco, salvo alguna cosa, era más una sensación de dolor físico por lo que a los personajes les hacían. Ese tipo de muertes que se le ocurren al simpático guionista son tan atroces que realmente uno se pregunta si ese señor está mentalmente sano. Violencia porque sí, sin más, ningún tipo de interés antropológico, simplemente violencia gratis, violencia extrema, por supuesto.

Damas y caballeros, véanla, no se corten, si necesitan emociones fuertes o creen que están a un paso de volverse completamente locos no se la pierdan, porque seguro que consiguen pasar el límite y volverse más perverso que Hannibal el caníbal en ayunas. Sean pues felices, eso sí, si la ven, que sepan que se harán judíos al instante, no volverán a comer cerdo jamás!!! (bueno, un poquito de jamón quizás)

Eso sí, como dije, sufrí gratis. ¡Gracias guapa!

Nota: 3

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