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Babel enero 22, 2007

Posted by saulon in Cine.
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En la historia del cine han habido asociaciones artísticas y/o empresariales responsables de obras maestras o sagas de inagotable éxito como la que en los años 80 formaron Steven Spielberg y George Lucas para sacar a la luz las magníficas aventuras de Indiana Jones. Varias décadas antes, David O. Selznick producía a Alfred Hitchcock sus primeras películas rodadas en Hollywood. En otros campos diferentes al de la producción también se han dado asociaciones brillantes como la del propio Hitchcock con el compositor Bernard Herrman, la de Spielberg con John Williams, la pareja perfecta que formaron frente a la pantalla Walter Matthau y Jack Lemmon o Katharine Hepburn y Spencer Tracy.

Pero aquí hablaré sobre un particularmente interesante matrimonio cinematográfico. El de el guionista Guillermo Arriaga y el director Alejandro González Iñárritu.

Ambos mejicanos, debutaron brillantemente en el año 2000 con Amores Perros, una durísima triple historia con un accidente de coche como nexo de unión situada en México. Tras ella siguió la maravillosa 21 Gramos, donde por segunda vez cuentan una triple historia unida por otro accidente, ésta vez un atropello. Ahora ha llegado la última parte de la trilogía, Babel, la película que cierra esa colaboración por el momento.

No es la primera vez que guionista y realizador se unen para crear varias obras de indiscutible valor cinematográfico. A finales de los años 50, Billy Wilder se unió a I.A.L. Diamond para dar a luz obras maestras perfectas como Con Faldas y a lo Loco, El Apartamento, Uno, Dos, Tres, Irma la Dulce o La Vida Privada de Sherlock Holmes. En los 70, Martin Scorsese inició con Paul Schrader una brillante unión que dio a Taxi Driver y Toro Salvaje como fruto. En España tenemos un gran ejemplo. Rafael Azcona escribió los guiones de Plácido, El Verdugo y la trilogía Nacional para el maestro José Luis García Berlanga. Ahora que la colaboración entre los dos mejicanos parece llegar a su fin (esperemos que sólo momentáneamente) me apetece recordar su particular y angustiosa trilogía sobre el dolor.

Amores Perros fue la bofetada inicial. Un golpe frontal que nos sacudió a los que en su momento pudimos verla por primera vez. Una durísima historia rodada con originalidad, sobriedad y sinceridad. El título es de lo más descriptivo, amores, perros y siempre rodeados de dolor. El joven que quiere salvar la vida a su cuñada y su sobrino, maltratados por el padre y por la pobreza, utilizando a su perro en peleas clandestinas con otros canes para ganar dinero. La modelo que vivirá un calvario al sufrir un accidente que le desestabilizará la vida entera. El vagabundo que cría perros abandonados y moribundos y cuyo pasado conoceremos al final de la historia. Tres vidas cruzadas, tres dramas que jamás llegan a saber el uno del otro. Tres maneras de plasmar la vida, el amor y el dolor en una sola película.

El éxito fue enorme, multitud de premios en festivales, nominaciones a los Oscars de Hollywood y un gran interés en ver qué nos esperaría después. 21 Gramos fue lo que siguió. Otro accidente, tres muertos. Un hombre casado y sus dos hijas. La madre que tendrá que aprender a vivir con la pérdida el resto de su existencia. Un pastor que pierde la fe en Dios y en sí mismo y un enfermo que se pregunta de quién es el corazón que le acaban de trasplantar y que le permite seguir en pie. Otra vez tres historias que se cruzan, otra vez la plasmación más brutal y sincera que se ha hecho del amor y el dolor.

Y ahora, Babel. Ésta vez la historia es más compleja si cabe que las anteriores. También hay un cruce de destinos, pero ésta vez es un rifle de caza la que une todo. Una pareja en crisis en Marruecos, luchando por sobrevivir entre el desierto, la política y la incomprensión. Sus hijos pequeños en Méjico viviendo una extravagante y cruel aventura. Los causantes del caos marroquí, unos preadolescentes pastores de cabras y por último, una joven sordomuda en Tokio.

El dolor vuelve a aparecer como protagonista, pero ésta vez menos enfocado en las relaciones y más volcado en la incomunicación. Iñárritu y Arriaga nos cuentan una seria y profunda historia sobre la capacidad que tiene el ser humano para no escucharse, para despreciarse y también, y eso es lo bueno, para ayudarse. En ésta última parte, dura como las anteriores, destaca una sensación de bondad mayor quizás que en sus predecesoras. Uno se siente más cercano a la raza humana que a las bestias al ver la película, uno llora y tiembla con el entramado de personajes que aparecen en escena, y si uno es positivo puede emocionarse con el marroquí que ayuda a los americanos y no acepta dinero a cambio o con el policía japonés que comprende a la sufrida adolescente.

Babel es un crisol de mundos, de personas, de buenos y malos, de ejemplos a seguir y de acciones a despreciar. Babel es la vida. Babel es un microcosmos de lo que nos rodea. Babel es donde vivimos.

Comentarios»

1. COLMILLO RETORCIDO - enero 22, 2007

Creo que no la voy a ver. No tengo ganas de llorar.
Además cuando lloro en el cine, no lloro a gusto.
Esperaré a que la pongan en la tele, ire comprando tissues
Me gusta la critica. ¿Por qué no lo haces en otro sitio y que te lo paguen?.
Sería genial tener un critico famoso en la nómina de amigos.

2. KamE-muuuy-cansado - enero 23, 2007

Sobre todo si invita a canapés

3. saulon - enero 23, 2007

Lo de que me lo paguen no depende de mi… no estaría mal.


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